Cómo volver a tener una rutina de sueño estable
Tu rutina de sueño se ha descontrolado por completo. Tal vez has estado de viaje y tu horario de sueño se ha alterado. Tal vez el trabajo se ha vuelto caótico y has empezado a acostarte más tarde, despertándote a horas aleatorias. Ahora estás cansado todo el tiempo, tu salud mental se resiente y ya no recuerdas lo que es dormir bien.
Por suerte, esto tiene solución. Recuperar una rutina de sueño regular no requiere cambios drásticos ni disciplina militar. Solo pequeños hábitos constantes que funcionan porque son realistas.
Comienza con tu hora de despertar.
La mayoría de la gente intenta acostarse más temprano y se queda despierta. A tu reloj biológico no le importa a qué hora quieras dormirte. Lo que importa es a qué hora te despiertas habitualmente.
Establece una hora fija para despertarte y cúmplela, incluso los fines de semana. Acostarte y levantarte a la misma hora refuerza tu ciclo de sueño-vigilia y regula tu ritmo circadiano. Tu reloj biológico se acostumbra a esperar estar despierto a esa hora, lo que significa que tu cuerpo se cansa antes de forma natural, permitiéndote conciliar el sueño rápidamente y disfrutar de un sueño reparador.
Empieza por fijar una hora para despertarte que sea realista para tu vida actual, no la que te gustaría tener. Una vez que la tengas clara, todo lo demás vendrá por añadidura.

Realice ajustes graduales en lugar de cambios drásticos.
Si actualmente te duermes a medianoche y quieres dormirte a las 10:00 p.m. No adelantes tu hora de acostarte dos horas de golpe. Te quedarás despierto, frustrado y convencido de que esto no funciona. En cambio, ajusta gradualmente tu nuevo horario de sueño adelantándolo 15 o 30 minutos cada pocos días.
Adelanta tu hora de acostarte 15 minutos, mantén este cambio durante tres días y luego adelántalo otros 15 minutos. Continúa así hasta alcanzar tu hora de sueño ideal. Tu cuerpo se adapta a estos pequeños cambios de una manera que nunca lo hace a los cambios drásticos. Tu ritmo circadiano se ajusta gradualmente sin sacudidas. Así es como evitas el desfase horario social y los efectos negativos para la salud de los cambios drásticos en tus patrones de sueño.
Crea una rutina relajante para ir a dormir.
Una rutina constante antes de acostarse ayuda a que tu cuerpo y mente transiten de la vida diaria a un estado de relajación reparadora. Debe repetirse todas las noches en el mismo orden. Tu cerebro aprende a reconocer el patrón y comienza a preparar tu cuerpo para dormir.
¿Qué te tranquiliza? Algunas personas encuentran que leer les ayuda a relajarse. Otras prefieren... estiramientos suaves, Un baño caliente que disminuye la temperatura corporal y favorece el sueño, música relajante o sonidos ambientales. Una rutina predecible facilita conciliar el sueño rápidamente, ya que mejora la capacidad del cuerpo para reconocer el patrón.
Ten en cuenta que tu rutina para ir a dormir Debe ocurrir antes de acostarse, no en la cama. Al relajarse en la cama, el cerebro deja de asociarla con el sueño. Usar la cama exclusivamente para dormir y para la intimidad fortalece esa conexión y facilita conciliar el sueño.
Despeja tu mente antes de dormir.
Escribir tus pensamientos, preocupaciones y toda tu lista de tareas pendientes antes de acostarte te despeja la mente y te ayuda a conciliar el sueño. Dedica cinco minutos a plasmar todo lo que tienes en la cabeza en papel. Tu cerebro dejará de intentar recordarlo.
Ejercicios de respiración El manejo del estrés puede aliviar la ansiedad antes de dormir. Intenta inhalar durante cuatro segundos, mantener la respiración durante cuatro segundos y exhalar durante cuatro segundos. Repite esto diez veces y sentirás cómo se calma tu sistema nervioso.
Optimiza tu entorno de sueño
YNuestro dormitorio debería estar fresco. (alrededor de 65 a 68 grados Fahrenheit), oscuro y silencioso. Use cortinas opacas o un antifaz para dormir junto con tapones para los oídos o sonidos ambientales para antifaz ruido.
Limitar la exposición a la luz mejora la calidad del sueño porque la luz azul de los dispositivos electrónicos altera el ritmo circadiano. Deja de usar los teléfonos, Evita ver la televisión o usar dispositivos electrónicos al menos 30 minutos antes de dormir. Usa el modo nocturno o ajusta la configuración de tu dispositivo para filtrar la luz azul.
La exposición a la luz brillante y a la luz natural durante el día ayuda a regular el ciclo del sueño. Salga por la mañana, dé un paseo y abra las cortinas. Esto le indica a su cuerpo qué hora es y mantiene su reloj biológico sincronizado.

¿Qué arruina la calidad de tu sueño?
La cafeína puede interferir con el sueño hasta por ocho horas, así que después de 2 p.m. Evítalo o opta por el descafeinado. El alcohol produce somnolencia al principio, pero altera la calidad del sueño y provoca despertares nocturnos. Las comidas copiosas antes de acostarse también causan insomnio. Evita las tres cosas al menos tres horas antes de dormir.
La actividad física favorece un mejor sueño y un descanso más profundo, pero el ejercicio intenso en los 90 minutos previos a acostarse te mantiene activo. Muévete durante el día, pero no justo antes de dormir.
Limita las siestas a menos de 30 minutos antes de las 3 p.m. Las siestas diurnas interrumpen el sueño nocturno y te mantienen atrapado en un ciclo de privación de sueño y dificultad para conciliar el sueño.
Date tiempo
No perdiste tu rutina de sueño de la noche a la mañana, así que no la arreglarás de la noche a la mañana. La constancia es mucho más importante que la perfección. Mantén tu rutina de sueño habitual durante al menos dos semanas antes de esperar una mejora real en la rapidez con la que te duermes y en cómo te sientes durante el día.
Un adulto sano necesita al menos siete horas de sueño para una salud física y mental óptima. Desarrolla buenos hábitos de sueño y practica una buena higiene del sueño mediante acciones pequeñas y constantes. Eso es todo lo que necesitas para mejorar tu sueño, establecer una rutina de sueño regular y lograr una mejor calidad de sueño y un mayor bienestar general.

