Fuera lo viejo, dentro lo nuevo
Hay muchas formas de describir el periodo de reinicio de año nuevo: cuando termina un año y se van con él todos sus objetivos y propósitos, para dejar paso a la página en blanco de un nuevo comienzo. Nos gusta pensar en este momento como en una limpieza de armario. Ese cambio de temporada en el que revisas qué tienes dentro, de qué quizá ya estás lista para despedirte, qué te apetece rescatar de sus rincones más olvidados y dónde puedes hacer hueco para los nuevos looks que están por llegar.
Para que nuevos objetivos, rituales y recuerdos encuentren su lugar en tu vida, necesitas hacerles espacio. Así que aquí tienes algunos consejos para limpiar, refrescar y reiniciar a tiempo para el nuevo año.

Haz memoria
Repasa mentalmente el año. Recorre el carrete de tu cámara para activar recuerdos. Revisa tu calendario o agenda para recordar momentos clave. Si escribes un diario de gratitud, vuelve atrás entre sus páginas para ver por qué te has sentido más agradecida durante el último año.
Haz balance del año
Saca el máximo partido a tu reflexión descubriendo qué conservar, qué llevar contigo y qué dejar atrás. Pensando en todos los momentos que has evocado arriba, anota:
· Las “cosas buenas” que te gustaría llevar contigo y repetir más a menudo
· Los retos que te gustaría dejar atrás
· Las cosas que te gustaría cambiar o incorporar
Céntrate en lo que encaja contigo
Los mejores momentos de tu año, los instantes de alegría, los motivos de gratitud… ¿cuáles fueron? ¿Qué tienen todos en común? Encontrar lo que comparten tus “cosas buenas” puede darte pistas para atraer más “cosas buenas”. Por ejemplo, ¿hay un grupo de personas que te hace sentir en tu mejor versión? Quizá podrías crear un club de cenas con ellas. ¿Has descubierto que los domingos tranquilos son tu ritual de autocuidado favorito? Quizá podrías preparar una nueva lista de pequeños caprichos de autocuidado para probar cada domingo (con dormir hasta tarde y pijama incluidos, por supuesto).
Descarta lo que ya no te sirve
Coge los retos que quieres dejar atrás y rómpelos en pedazos, táchalos, arrúgalos y tíralos a la chimenea. Despídete. Se quedan en 2023 y tú sigues adelante.
Mira hacia delante
Sí, mantener los propósitos puede ser difícil. Pero, aunque la tasa de “fracaso” sea considerable, los estudios demuestran que tener un propósito tiene más probabilidades de generar un cambio que no tener ninguno, y que las personas cumplen mejor los objetivos orientados a incorporar hábitos (como cambiar la rutina de sueño) que los orientados a evitar algo (como dejar el café). ¿Recuerdas la idea de convertir esas mañanas de domingo en la cama en parte de una rutina de autocuidado? Ese es un objetivo de enfoque. También lo es introducir una meditación de 5 minutos antes de dormir. Los propósitos (o metas) no tienen que ser drásticos ni grandiosos para mejorar tu bienestar.
Por último, traza un plan
Como escribió Antoine de Saint-Exupéry, “una meta sin un plan es solo un deseo”. Así que, cuando hayas hecho balance de 2023 y decidido qué te gustaría hacer realidad en 2024, planifica tu primer paso. Hazlo concreto y fácil de llevar a cabo: algo que puedas “tachar” de tu lista. Y no te lo pongas demasiado difícil; date una pequeña victoria (o dos) para mantener la motivación. Quizá sea tan sencillo como decirles a tus amigos que los domingos son para ti.

Mucha suerte. Y brindemos por un 2024 más de ensueño que nunca…

