La salud intestinal y un buen descanso están más conectados de lo que imaginas
La investigación lleva años sumando evidencias: nuestro intestino y nuestra mente están intrínsecamente conectados. Y lo mismo ocurre con la relación entre la salud intestinal y la calidad del sueño. Se ha demostrado que la falta de sueño puede tener un efecto perjudicial en nuestra salud gastrointestinal. No solo eso: una mala salud intestinal también puede afectar negativamente al sueño. Así que el vínculo entre dormir bien y tener un intestino sano es una calle de doble sentido (muy importante).
Esta es parte de la ciencia detrás de la conexión intestino-sueño, pero sigue leyendo para descubrir cómo convertir lo negativo en positivo y hacer que esa calle de doble sentido fluya feliz y saludable.
Nuestro cuerpo trabaja a fondo mientras descansamos
A menudo oímos hablar de la mente y los músculos en modo reparación mientras dormimos. Pero nuestro sistema digestivo también se recupera y se regenera durante este tiempo, y las bacterias intestinales saludables tienen un estirón nocturno.Así que, naturalmente, si no dormimos lo suficiente, no damos a nuestro sistema digestivo el tiempo que necesita para regenerarse antes de volver a empezar al día siguiente.

Si estamos cansadas, comemos peor
Se ha demostrado que la falta de sueño aumenta los antojos de azúcar, lo que supone un doble golpe para tu intestino: ya va con retraso en su proceso de reparación y, además, es más probable que le añadamos estrés extra con malas elecciones alimentarias.

Falta de sueño equivale a más estrés
La privación de sueño se ha asociado con un aumento de la inflamación en la mucosa intestinal y con una subida del cortisol, la hormona del estrés. El cortisol puede alterar tu intestino y provocar molestias como la permeabilidad intestinal.
No queremos nada de esto. Y la buena noticia es que podemos evitarlo con unos hábitos clave.
Consejos clave para dormir bien y cuidar tu intestino:
1. Horarios de comida
Termina tu última comida al menos 2-3 horas antes de acostarte para evitar la indigestión y dejar que tu sistema digestivo empiece a recuperarse en cuanto comience el sueño.
2. Ayuno intermitente
De hecho, se ha demostrado que el ayuno intermitente ayuda a estabilizar el sueño. Empezar el ayuno a primera hora de la tarde puede ajustar tu ritmo circadiano y ayudarte a estar listo para dormir en el momento adecuado.
3. Rituales
Encuentra tu calma antes de acostarte para favorecer el sueño y reducir el efecto del cortisol en tu intestino. Tenemos el ritual nocturno de tres pasos perfecto para ello.
4. Ejercicio
Haz ejercicio con regularidad para ayudarte a conciliar el sueño más rápido y mejorar, en general, tu salud intestinal.
5. Fibra
Mantén tu consumo de fibra, ya que se ha demostrado que limita las bacterias dañinas en el intestino y te ayuda a permanecer más tiempo en la fase de sueño profundo más reparadora. Doble beneficio.
6. Ambiente
Prepárate para dormir con un
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